Gustavo Feijoo sacó su licencia en 1984 en un curso para choferes profesionales que duró dos años. Cree que la capacitación de los choferes debería estar en manos de una universidad o instituto especializado.
Israel Muñoz, conductor de un tráiler, tiene otra perspectiva y opina que hay que mejorar las escuelas de conducción. Debe haber más rigurosidad, mejorar el pensum de estudios; además, debe otorgarse la licencia con escalafón jerárquico, por ejemplo, nadie puede acceder a licencias C, D o E, sin haber tenido experiencia con las anteriores. Arguye que la formación profesional de un chofer no debe ser solo enseñarle a manejasr un vehículo; le deberían enseñar valores humanos, habilidades blandas, psicología y que la asistencia a clases sea rigurosa. Finalmente, ve que todo el problema se agrava debido a la corrupción del Estado (ANT) y municipios que son los que autorizan y avalan las escuelas de conducción, emiten las licencias y llevan adelante el sistema de control de todo el tránsito en el país.



