Conductores

El hogar sobre ruedas de la madre que trabaja y cría en el bus

Desde: Macas

Fernanda Yánez nació en Quito pero el amor hace 10 años le llevó a Macas donde formó su hogar con Armando Rivera con quien tiene dos niños: Fernando de 9 años y Alexander de 5. Conduce su bus de transporte urbano en la Cia. Trujama. Tiene 30 años de edad y lleva más de dos años conduciendo con licencia tipo D.

Me levanto a las 5 de la mañana a prender el bus para que se caliente y se cargue el aire. Mientras tanto, preparo el desayuno para mis hijos y mi esposo. Previamente, la noche anterior me encargo de dejar listos los uniformes y las mochilas de los niños. Salimos, con los niños dormidos, en el bus los cambio de ropa, desayunan y a las 7:00 a.m. se van a su escuela. Mi jornada continua en el bus trabajando con mi esposo hasta cuando los niños salen de la escuela. Entonces almorzamos juntos en nuestro bus la comida del restaurante. Luego continuamos trabajando hasta aproximadamente las 10 de la noche cuando finaliza la jornada. Los niños aprovechan la tarde para practicar deporte hasta la 5. Retornan al bus, se quedan conmigo, comen algo y suelen quedarse dormidos hasta llegar a la casa. 

Ocurren imprevistos cuando mis hijos tiene tareas o necesitan algo específico, entonces dejo el bus y salgo a buscar a la costurera, el bazar, el almacén o la papelería con el fin de ayudarles a cumplir. Yo quiero hacer todo para que nada les falte.

Prácticamente mi esposo y yo trabajamos juntos. Las rutas pesadas tienen mucha gente, carga, largas distancias y hay más movimiento. Cuando hay rutas ligeras me encargo yo sola. Ser madre trabajadora es duro; pero, a mis hijos encuentro la manera de transmitirles que yo no me canso, que nada me duele porque ellos son mi todo, son mi motor principal para seguir adelante. 

La madre que ingresó al mundo masculino del transporte

En Macas somos dos mujeres conduciendo buses, mi sobrina y yo. Al principio tuve que superar la creencia popular: “mujer al volante peligro constante”. Algunos pasajeros no querían subirse y demostraban nerviosismo. Las pasajeras, en cambio, me daban ánimo. Mis compañeros de la empresa me apoyaron porque es una novedad ver mujeres conduciendo.

Como mujer y madre creo que debemos convencernos y demostrar que sí podemos, que somos fuertes y que no solo los hombres pueden conducir grandes vehículos. No creo que las madres nos compliquemos mucho y si eso ocurre, tal vez sea por falta de apoyo. Agradezco a mi esposo que nunca me deja sola. Nuestros hijos son nuestro estimulo y la fuerza para seguir adelante. Por su bienestar no podemos desmayar.

El Dia de la Madre espero dejar el volante, pero si debo conducir lo haré sin quejarme. Asi demostramos que a las madres nada nos detiene cuando se trata del bienestar de nuestros hijos”

FELIZ DIA DE LAS MADRES

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