
De las 256 rutas de transporte público que hay en Quito, 51 han sido modificadas como parte del proceso de reorganización de rutas y frecuencias. La idea del Municipio fue ampliar la cobertura para que unos 30 barrios que no contaban con servicio, tengan acceso a una línea cercana. Sin embargo, Edison Yánez, especializado en ingeniería en transporte, dijo que la modificación solo extiende los recorridos, pero no tiene la visión de establecer un sistema integrado que beneficiaría al usuario del sistema de transporte.
Lo que está ocurriendo son solo integraciones físicas; es decir, los buses solo acercan a los usuarios a estaciones o paradas del Metro y la Ecovía. “El Municipio está alargando rutas para llevar más pasajeros, lo cual genera más competencia con la guerra del centavo”, comentó.
El usuario todavía se ve obligado a pagar doble pasaje. Por lo tanto, aún no existe integración tarifaria, como ocurre con las rutas del Metro y Bus-Q que están integrados al Trolebús. Por el momento, no hay otra ruta que tenga este grado de integración tarifaria que permita al usuario, con un solo pasaje, abordar el bus y luego el Trole.



