Vidrios automotrices un riesgo silencioso en las carreteras

La seguridad vehicular no depende únicamente de frenos o asistencias electrónicas. Existen elementos pasivos que cumplen un rol determinante en caso de accidente, y entre ellos, el vidrio automotriz ocupa un lugar fundamental.
Un vidrio automotriz no es solo un componente: es una barrera de protección. Su calidad puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte. En el momento crítico cuando el vidrio falla o responde adecuadamente, es donde se evidencia su función de protección.
La normativa NT INEN 1669, establece requisitos técnicos para garantizar que los vidrios de vehículos cumplan con estándares de seguridad. Su objetivo es que en caso de rotura, los fragmentos minimicen el riesgo de lesiones a los ocupantes.
El vidrio automotriz es un componente crítico y está sujeto a estrictos procesos de certificación. Cada pieza debe contar con sellos visibles que respalden el cumplimiento de normativas vigentes para asegurar calidad, trazabilidad y confianza. Sin embargo, esta exigencia no siempre se cumple de manera efectiva.
Mala calidad y sin certificaciones legales
En el mercado local se ha identificado una creciente presencia de vidrios que portan sellos sin respaldo técnico ni acreditación válida. El problema se vuelve más crítico en el transporte público. Muchos propietarios de buses, sin acceso a información técnica confiable, terminan adquiriendo vidrios no homologados que son comercializados como certificados legales. Las consecuencias ya se reflejan en siniestros de tránsito donde estos vidrios se fragmentan en cuchillas que hieren y lastiman.
Hay quienes eligen basándose en precio bajo y aspectos estéticos, sin dimensionar los riesgos. En este contexto, lo económico resulta costoso, especialmente cuando lo que está en juego son vidas.



