Deje de normalizar el riesgo: Su respeto a la ley es el freno a la tragedia

Los siniestros de tránsito en Guayaquil han dejado de ser hechos aislados para convertirse en parte de la vida diaria. La ciudad enfrenta una peligrosa normalización del riesgo, donde los accidentes ya no sorprenden, sino que se asumen como inevitables. Sin embargo, esta percepción es errónea: cada incidente responde a causas como la imprudencia, el mal estado de las vías y la débil aplicación de la ley. Esta costumbre reduce la reacción social y debilita la exigencia ciudadana.
El factor humano es clave. El exceso de velocidad, el uso del celular y el irrespeto a las señales reflejan una cultura vial deficiente. A esto se suma una infraestructura deteriorada, con baches, señalización limitada e iluminación insuficiente, que incrementa el riesgo.
Desde el punto de vista del Derecho, existen responsabilidades compartidas entre conductores y el Estado. Más allá de cifras, cada siniestro implica pérdidas humanas y económicas. La solución exige educación vial, control efectivo y mejor infraestructura.



