Salud al volante: Una radiografía urgente a la vida del transportista

El transporte pesado es el motor de la economía, pero sus protagonistas, los conductores, enfrentan una realidad médica alarmante. Esta entrevista con el Dr. Fernando Mantilla, desglosa los riesgos sistémicos que conlleva la vida en la carretera: desde el sedentarismo extremo hasta el impacto devastador en el ciclo circadiano (tu reloj interno) y la salud mental.
El enemigo silencioso: sedentarismo y columna.
Según el Dr. Mantilla, el primer gran problema es la falta de actividad física. “El transportista se vuelve sedentario y sus métodos de vida lo llevan a la obesidad”; esta inmovilidad prolongada daña directamente los discos intervertebrales.
• La lumbalgia (dolor de espalda) es la afección número uno en el gremio, producto de la posición frente al volante que castiga la columna durante horas.
La dieta de la carretera y sus riesgos
La alimentación es otro punto crítico, al comer en sitios de paso, la calidad de los alimentos suele ser deficiente. El doctor advierte sobre la alta incidencia de gastroenteritis, salmonella y fiebre tifoidea. Además, destaca un riesgo específico con la carne de cerdo: “nuestra histamina (elemento químico interno) y el rápido proceso de putrefacción de esta carne complican la digestión de quienes ya sufren de gastritis por el estrés de la conducción”.
Un estilo de vida de alto riesgo
Es preciso tratar estos temas tabú de manera urgente, como:
• Adicciones: “Muchos conductores son alcohólicos y algunos recurren a drogas para aguantar viajes largos” y también señala con preocupación que el tabaquismo es casi universal, derivando en enfermedades pulmonares obstructivas crónicas o bronquitis crónica.
• Trastornos del sueño: El daño al ciclo circadiano es severo y produce trasnochos de hasta 20 horas que provocan un desorden total en el sueño, siendo la causa principal de siniestros fatales cuando el conductor se queda dormido.
• Salud mental: La soledad, los problemas económicos o familiares desquician al conductor. Muchos no son dueños del vehículo y esto les genera cuadros de depresión, ansiedad e irritabilidad. ”Ocurre que, a veces, no se les puede decir nada porque se enojan de inmediato”, explica el médico.
Recomendaciones para poner en práctica.
Para combatir estos males sugiere mirar videos de los pilotos de élite, como los de Fórmula 1, quienes poseen un estado físico impecable para soportar la presión. Otros consejos clave son:
Movimiento: No conducir largos tramos extenuantes sin bajar del vehículo para caminar, estirarse y hacer ejercicios de fuerza.
Higiene sensorial: Usar protección para los ojos (evitar la conjuntivitis por el viento) y cuidar los oídos. El ruido constante del motor y el volumen alto de la radio terminan provocando sordera a largo plazo.
Controles médicos: Realizarse chequeos al menos dos veces al año (colesterol, cuadro hemático, descartar salmonella y visitas al optómetra).
Alimentación: Priorizar proteínas de calidad (pescado, carne de res) y eliminar el azúcar.
| “No mantener una buena salud aumenta el riesgo de siniestros”. El mensaje es claro: para que el camión no se detenga, el conductor debe cuidarse como la pieza más valiosa e insustituible de la compleja maquinaria del transporte. |



