El trabajo de un conductor no conoce de horarios ni de calendarios. Es una de esas labores que exige disponibilidad permanente, siempre atentos a una llamada, a una carrera de último momento o a una urgencia inesperada de los clientes. Para muchos, es un oficio sacrificado que demanda paciencia, responsabilidad y una gran vocación de servicio.
Víctor Picuña es uno de esos conductores que vive esta realidad a diario. Forma parte de la compañía Rutas Guaneñas y se dedica a realizar fletes hacia distintas ciudades y cantones del Ecuador, recorriendo largas distancias y enfrentando jornadas que, muchas veces, no tienen hora de inicio ni de finalización.
Mire el video: El tiempo con la familia vale oro
Su teléfono es su principal herramienta de trabajo. Siempre debe estar atento, sin importar si es lunes, feriado o fin de semana. Mientras para muchas personas el domingo representa un día de descanso, reuniones familiares o momentos de recreación, para quienes se dedican a la conducción suele ser un día más de trabajo en carretera.
A pesar de ello, Víctor destaca la importancia de no descuidar a su familia. Reconoce que el tiempo es limitado, pero asegura que cada espacio libre aprovecha al máximo para compartir con sus hijos. Salir al parque, jugar fútbol o conversar se convierten en momentos muy valiosos que fortalecen el vínculo familiar.
El tiempo en familia es fundamental para los conductores, ya que fortalece los lazos familiares y ayuda a equilibrar las exigencias de una jornada sin horarios fijos.



