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Vidrios oscurecidos en parabrisas de buses son el peligro ambulante

Desde: Quito

La presencia cada vez más frecuente de buses con parabrisas oscurecidos evidencia una peligrosa normalización de prácticas inseguras. Un vidrio automotriz es una barrera de protección; si es de mala calidad agravará las consecuencias de un siniestro.

La normativa permite ciertos niveles de polarizado SOLO en ventanas laterales. Constituye infracción grave poner láminas oscuras o vidrios tinturados en parabrisas delanteros. La regulación permite que el parabrisas tenga una transmitancia mínima de luz del 70% para garantizar la visibilidad día y noche. Reducir este nivel compromete la percepción del entorno, incrementa los tiempos de reacción y eleva el riesgo de accidentes.

No hay controles de tránsito

Pese a la evidencia visible de estas irregularidades, las autoridades de tránsito no realizan controles efectivos, lo cual está permitiendo que esta problemática se expanda de manera alarmante.

Comerciantes y usuarios no concientizan

Comerciantes que priorizan la venta sin importar la seguridad ofrecen productos que no cumplen con estándares requeridos. A la par, muchos usuarios adquieren vidrios basándose en el precio o en aspectos estéticos sin dimensionar los riesgos. En este contexto, lo económico puede resultar costoso, especialmente cuando lo que está en juego son vidas.

Diferencia visual desde la cabina (Vista Diurna)
Izquierda: parabrisas con lámina (70% VLT) Colores y sombras claros
Derecha: Parabrisas oscurecido (35% VLT). Pérdida de nitidez y reducción de profundidad.

El efecto “apagón” en la conducción nocturna
Izquierda: Con 70% VLT, los faros revelan a un peatón en la berna con suficiente antelación.
Derecha: Con láminas menores al 35%, el mismo peatón desaparece por completo en la oscuridad.

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