Con fecha 26/11/2011, al siguiente día de la realización de una reunión extraordinaria de la dirigencia de Federación Nacional de Transporte Pesado del Ecuador, en Latacunga, se realizó la Primer Gran Premio Nacional de Tractocamiones en la misma ciudad.
Los retos eran grandes. De entre los más importantes se puede mencionar: a) la convocatoria de las tractomulas en suficiente número, y b) enfrentar todas las eventualidades propias de la realización de un evento así en el medio de una ciudad, con todo lo que significa. Es decir, mil y un problemas y asuntos que coordinar sin esperar mucho reconocimiento por el esfuerzo. Aunque todo salga bien, nunca faltarán los envidiosos que resaltarán hasta el infinito todas las pequeñas y grandes fallas que se produzcan en el desarrollo del evento.
Sin embargo, la dirigencia aceptó los retos, organizó, convocó y ejecutó la competencia. Luego de la realización del mismo, hay que felicitar al Ing. Juan Carlos Andrade, vicepresidente de Fenatrape, el principal organizador del evento. No solamente que salió bien, sino que se superaron las inevitables deficiencias, sin mayores inconvenientes. La felicitación es también para los participantes. Ellos demostraron, de una vez por todas, que si bien es bonito triunfar, lo verdaderamente importante de una competencia es participar y confraternizar. Los que ganaron y los que no, todos demostraron esfuerzo, ganas de competir y suficiente espíritu deportivo como para aceptar los resultados con el mejor talante.
Por supuesto, hay cosas que quedarán para el anecdotario y recuerdo de quienes estuvimos ahí. Casos y cosas como el típico habitante rural que, con la mirada al suelo y resignada obstinación, cruzaba repetidamente las luces laser de los indicadores de arranque de última generación tan difíciles de calibrar y sincronizar, y lo hacía a pesar de los gritos nerviosos de los encargados. Tampoco faltó el perrito negro que con alegría y emoción hacía lo mismo, una y otra vez, sin que nada pudiese evitarlo. Por supuesto, el técnico sufría su propio calvario, se encontraba al borde de la desesperación y el descontrol, pues ya no sabía cuántas veces había calibrado y sincronizado sus equipos, y estos percances lo dejaban, una y otra vez, en cero.
La indisciplina de los ecuatorianos es algo que deberá tomarse en cuenta para el diseño de la siguiente competencia. Pero, el otro lado de la moneda fue la desbordante alegría del público que participó poniendo alma y corazón. No se impuso un oneroso precio de entrada, sino que allí estaban todos. Fue una fiesta popular que convocó a la población en general durante todo el sábado. A lo largo de la competencia los amigos y parientes de los competidores gritaban juiciosos consejos; los demás, en extraordinario número, se emocionaron y gritaron igual. Los conductores seguramente no entendían nada en semejante galimatías, pero se emocionaban con la fiesta. El público común se identificaba con los vehículos por la marca, la forma, el color o la decoración. Simplemente eran público que tomaban partido, se emocionaban y vivaban junto con los conocedores. En conjunto, los que allí estuvieron sin distingo alguno, le dieron a la competencia el aire de fiesta popular, indispensable para convertirla en el éxito que indiscutiblemente fue.
La etapa técnica Ya en la parte técnica, se corrieron cuatro competencias. Las tres primeras para clasificar y la última para definir a los ganadores. De las tres iniciales, la primera fue un sprint de velocidad de 400m, conocido generalmente como “pique”. La segunda fue un slalom de dos sentidos; la primera parte frontal y la segunda, en el mismo recorrido, pero en reversa. Para el arranque se hizo correr a pie por un pequeño tramo a los conductores, en el mejor estilo de Le Mans. Por fin, la tercera competición fue un slalom estándar de 800m, en donde la segunda mitad fue frontal, para diferenciarla de la anterior. Aquí se exigió que los ayudantes hagan rodar una llanta alrededor del vehículo antes de poder arrancar. Este detalle agregó nervios y emoción a la competencia.
La clasificación De estas competencias se clasificaron ocho competidores a la siguiente fase. Esta consistió en dos partes: un sprint de velocidad con slalom, que clasificó a los cuatro finalistas. Para los cuatro finalistas, se propuso una competencia un tanto sui generis: Cada uno de los cuatro tenía que enganchar su tracto camión a un furgón, conectarlo y correr un sprint de velocidad de 400m, luego retornar en reversa, colocar el furgón en el sitio de partida, desconectarlo y desengancharlo. La clave era el tiempo requerido. Suena muy fácil, pero requiere de altos niveles de destreza y conocimiento de los procedimientos.
Para añadirle más algarabía, se hizo un concurso de rapidez al comer, ya que primero debían “degustar” muy rápidamente, tanto conductor como ayudante, un plato de hornado y la respectiva gaseosa. Luego de emociones, risas y anécdotas, quedaron cuatro ganadores. El primero, un equipo de Cotopaxi haciendo honor a la ciudad anfitriona. El segundo, un equipo de Ambato; el tercero, un conductor colombiano; y, por fin, el cuarto fue un equipo del Carchi.
LOS GANADORES
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1ER. LUGAR:
Enrique y Marcelo Candelejo hermanos. “Queremos que el trabajo que hacemos en estas unidades sea reconocido. Agradecemos a la Federación por elegir a Latacunga para esta competencia en donde hemos podido demostrar que los cotopaxenses somos excelentes pilotos. Este es un premio también para Latacunga. Estamos muy halagados, pues vinimos a competir sin pensar que ganaríamos. La competencia fue muy linda y especialmente porque logramos culminarla bien”.
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2DO. LUGAR:
Edison Arcos (Luis Pérez copiloto). “Estoy contento, todo fue muy emocionante. Estuvimos nerviosos, pero hicimos todo lo posible y logramos el segundo lugar. Mi mayor motivación fue mi familia. Pusimos dos tractos en la competencia. Tenemos la empresa Discovery para movilizar los juegos mecánicos. Es una competencia deportiva y vinimos a desestresarnos, divertirnos y pasar en familia. No me llevé el primer premio pero no pasa nada, pues vine a disfrutar y no deseo que termine en peleas”.
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3ER. LUGAR:
Oswaldo Figueroa, vino desde Pasto. Agradeció la invitación y que, pese a cualquier problema en la frontera, la amistad haya prevalecido en la justa deportiva.
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4TO. LUGAR:
Mauricio Bravo (Alfredo Bunchi) de Tulcán. “Doy gracias a Dios por haber finalizado sanamente y con armonía la competencia. En esta tarde, el Carchí está presente y ha demostrado lo mejor que tiene en la carretera”. Dedicó su triunfo a Orlando Ibarra.
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MEJOR DECORADO:
Edison Cisneros se llevó el trofeo al tractocamión mejor decorado y más atractivo.
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LOS AUSPICIANTES
Es justo reconocer a las empresas auspiciantes que contribuyeron con su apoyo, tanto presencial como económico, para la ejecución del evento. La masiva participación del público les permitió exponer sus productos, no solamente ante los especialistas o directamente interesados, sino hacer conocer indiscriminadamente su nombre, presencia y productos.

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