Editorial

Transportistas dolidos, asustados e indignados

Desde: Quevedo

Lamentamos la pérdida de un amigo del transporte: Santiago Reascos, asesinado por bandas criminales el 30 de septiembre. Ocurrió en el Anillo Vial de Quevedo que, según se ha informado, cuenta con resguardo policial permanente. Sin embargo, aquella madrugada la ayuda no llegó a tiempo para proteger su vida.

En redes sociales hemos visto tristeza, indignación y dolor de los amigos que don Santiago tenía. También hemos leído numerosas reflexiones nacidas de la impotencia por la pérdida de una vida valiosa, una tragedia que pudo haberle ocurrido a cualquier otro transportista.

Asimismo, hemos observado las expresiones de protesta de varios compañeros que reclaman seguridad y exigen que las autoridades —MIT, ANT, CTE, POLICIA, GADs, AGENTES, entre otros— tomen conciencia de la difícil situación que enfrenta el transporte terrestre.

La desunión también es inseguridad

Mientras los transportistas continúen desunidos, difícilmente lograrán resultados efectivos. El sector cuenta con incontables organizaciones: federaciones, asociaciones, cámaras, uniones, agrupaciones, confederaciones y más. Sin embargo, esta diversidad no siempre se traduce en unidad, coordinación ni capacidad real de gestión. Con demasiada frecuencia, cada grupo defiende únicamente sus propios intereses.

• Los afiliados hacen a un lado a los no federados.
• Algunas uniones y asociaciones se cierran en sí mismas.
• Ciertas agrupaciones terminan dependiendo de dirigentes que actúan como verdaderos reyezuelos.
• Las empresas defienden sólo sus intereses.
• Los formales cuestionan a los informales, mientras estos últimos operan al margen de las reglas y afectan la actividad de todo el sector.
• El hombre camión no cree ni confía en nadie y prefiere trabajar solo que mal acompañado.

Entonces, amigos transportistas:

  • ¿Cómo esperan ser tratados con respeto y escuchados si no existe claridad sobre lo que realmente necesita el sector?
  • ¿Cómo podrán negociar con el Gobierno si sus requerimientos no están definidos ni respaldados por propuestas concretas?
  • ¿Con qué información técnica, estudios y documentos confiables acudirán a las mesas de diálogo?
  • ¿Cómo conseguirán que sus planteamientos sean tomados en cuenta si cada organización actúa por separado?

No basta con indignarse ante una tragedia. Tampoco es suficiente convocar a protestas aisladas cuando ocurre un hecho doloroso. La seguridad, la defensa de los derechos y la búsqueda de soluciones requieren organización, unidad, información y una representación legítima.

El transporte es uno solo. Ofrecemos disculpas a los amigos del transporte si alguna de estas reflexiones resulta incómoda. No buscamos ofender, sino promover un debate necesario.

En Revista Buen Viaje, durante 34 años hemos observado la desunión del gremio, una situación que crece sin control y que perjudica a todos. También hemos constatado cómo se perjudican mediante fletes mal negociados, competencia desleal y falta de solidaridad con sus propios compañeros.

Grábenlo en su memoria: todos son transportistas y todos deben apoyarse.

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