18 de noviembre 2025 9:08 por: Maritza Guevara
BV 173 oct-noviembre 2025
Este paraíso natural, ubicado en el Corredor de Conectividad Llanganates-Sangay, a 1050 – 1510 msnm. abarca 300,04 hectáreas de biodiversidad única y paisajes impresionantes. Eficaz de Conservación (OMEC)”.
La Reserva Río Anzu no es solo un refugio para la flora y fauna; también es un espacio donde la naturaleza y las comunidades locales coexisten en armonía. Las comunidades aledañas son Colonia Pacayacu, Colonia 24 de Mayo, Mera y Parroquia Fátima que desempeñan un papel clave en la protección y el manejo sostenible de este territorio.
Desde una perspectiva biológica, la reserva Río Anzu alberga especies endémicas y amenazadas, lo que la convierte en un laboratorio vivo para la conservación in situ.
Según la Fundación Ecominga se han encontrado 149 especies de anfibios y repitles (68 especies de ranas, tres especies de cecilias, una de salamandra, 22 especies de lagartijas y 45 de serpientes). Tabién hay especies amenazadas como el Cutín de Malli, Cuttín Rubicundo, Cutín de Candelaria. Además, descubrieron la Boa pigmea Cacuango.
Destacan los jaguares que ocupan un área importante del corredor. Existen varias especies de primates y otros mamíferos amenazados incluyendo el Pecarí de Labio Blanco, el Soche Roja de Zamora, Tapir Amazónico. Entre las aves destacan el Guacamayo Militar, Gavilán Blanco y el Gallo de la Peña y aves migratorias.
Aquí existen algunas especies de las orquídeas más raras del mundo como la Masdevallia Stigii, descubierta en la cuenca del Río Anzu hace 20 años y que solo se la encuentra en ese lugar.
La visión para la Reserva Río Anzu es ambiciosa y esperanzadora. Entre sus principales objetivos de conservación se encuentran:
La historia de la Reserva Río Anzu es una inspiración para todos los ecuatorianos. Nos recuerda que cada uno tiene un papel que desempeñar en la protección de nuestro planeta. Ya sea a través de pequeñas acciones diarias, como reducir el uso de plásticos, o apoyando iniciativas de conservación, todos podemos contribuir a un futuro más sostenible. Nuestras acciones individuales y colectivas pueden marcar la diferencia.
Es un símbolo de esperanza y un modelo a seguir. En un mundo donde los desafíos ambientales son cada vez más urgentes, historias como esta nos recuerdan que, con esfuerzo y colaboración, podemos construir un futuro donde la naturaleza y las personas prosperemos juntos para el bien de nuestros descendientes.