No nos juzgue mal: no todos somos b3stias al volante
En muchas ocaciones se ha escuchado tratar despectivamente al conductor profesional, ya sea por causa de algún siniestro, una mala maniobra o imprudencia.
La opinión pública tristemente coincide en afirmar que: “les dan licencia a estas b3sstias”, realizando -en la mayoría de los casos- un juicio de valor que no siempre es verídico o ajustado a la realidad. Esa sentencia dura ignora que los buenos y experimentados conductores profesionales son prudentes, respetuosos, obedientes y concientes de las normativas de tránsito.
Añadiendo otro ángulo para el análisis, como en toda profesión sea de alta alcurnia o modesta, en el oficio de transportar personas o carga se puede encontrar quienes dejan en mal predicamento al gremio de conductores; pero no se puede generalizar, pues existen choferes que mantienen un record limpio, sin accidentes, responsables y con buena actitud en su trabajo. Es de caballeros reconocer sus méritos y resaltar valorando su trayectoria profesional.
Un buen conductor es un caballero del volante
Es una persona que mantiene sus cinco sentidos en lo que hace en todo momento a lo largo de su recorrido sea en camión o bus, sea en vía de primer orden o en una secundaria. Es quien conoce las normas de tránsito y las respeta. Es positivo en cada jornada y responsable de la unidad y sobre todo de sus pasajeros o de la carga encomendada.
Siendo objetivos, en el mundo hay malos doctores, malos abogados o malos profesionales y también hay malas personas; por eso no se puede generalizar y menospreciar a quienes se sacrifican y madrugan para llevar a sus pasajeros a su destino o para que la cadena alimenticia nunca se detenga.



