02 de marzo 2026 8:37 por: Maritza Guevara
BV 175 Feb - Marzo 2026 • Macas
Su camino en el transporte no fue casualidad, sino una decisión inspirada por sus padres, quienes llevan siete años dedicados al servicio de pasajeros en la Coop. Trujama de la Provincia de Morona Santiago.
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Daniela comenzó desde abajo, siendo la asistente de su padre, Patricio Morocho. Mientras cobraba pasajes, observaba con atención y practicaba cada maniobra hasta que el Sindicato de Choferes de Sucúa le otorgó su licencia tipo D hace poco más de un año. Su madre, Verónica Rivera, también es pieza clave en este equipo familiar, brindándole el apoyo y la motivación necesaria para destacar en un sector tradicionalmente masculino.
El arte de dominar un gigante (Hino AK)
Manejar un Hino AK requiere mucho más que fuerza; requiere técnica y paciencia. Daniela admite que al principio los nervios estaban presentes, pero con el tiempo aprendió a calcular las dimensiones del bus, a dominar las cuestas y a realizar paradas precisas.
Su rutina es exigente:
Entre prejuicios y felicitaciones
No siempre es fácil ser tan joven al volante. Muchos pasajeros se asustan al verla y dudan de su capacidad. Sin embargo, esa desconfianza desaparece al terminar el recorrido: Daniela conduce con tal cuidado y atención a los puntos ciegos que los usuarios suelen bajar del bus felicitándola por su destreza. Incluso en los momentos de tensión, ella mantiene la calma. Si algún pasajero se enoja, Daniela aplica su regla de oro: mucha paciencia, pues sabe que alterarse solo arruina el día.
Un día en la vida de Daniela
El trabajo en el bus es de tiempo completo, de lunes a domingo. Su jornada puede empezar a las 4:50 a.m. y terminar cerca de las 9:00 p.m.
Daniela ya ha comenzado a ver los frutos de su esfuerzo: gracias a su profesión, ya compró su propio terreno y sueña con tener su propio bus muy pronto. Su mensaje para otras mujeres es claro: no se rindan, incluso si alguien les dice que no pueden lograrlo.
Daniela ya ha comenzado a ver los frutos de su esfuerzo: gracias a su profesión, ya compró su propio terreno y sueña con tener su propio bus.
Su mensaje para otras mujeres es claro: no se rindan, incluso si alguien les dice que no pueden lograrlo. “Para ser conductora profesional se necesita valentía, dedicación y esfuerzo”.