Conductores

Cuando el volante lo llamó dejó la agricultura

Rober Antonio García Placencio, un jujanense de 54 años de edad, dice que siempre tuvo afición por el volante. Cuando tenía 30 años de edad y se dedicaba a la agricultura, sin embargo, ponía mucha atención a su hermano cuando movilizaba vehículos pesados para aprender.

Tiempos después, una brigada de capacitación del Sindicato de Choferes Profesionales del Guayas, llegó al cantón Juján para capacitar a quienes querían hacerlo y aprovechó la oportunidad para obtener la licencia de conducir.

Logrando el primer paso, dejó las labores agrícolas para dedicarse de lleno a la conducción. Transportaba materiales de construcción en un volquete de su propiedad. El material pétreo lo obtenía de las minas del sector La Soledad, vía a Mariscal Sucre (Guayas) y lo distribuía en los cantones: Juján y Simón Bolívar.

García manifiesta que prefiere trabajar de manera particular, porque el pago es inmediato, mientras que, las empresas a las que ha servido se demoran entre 3 y 6 meses para efectuar el pago correspondiente.

Afirma que su trabajo le permite sobrevivir con su pequeña familia conformada por su esposa e hijo. Señala que en la actualidad la transportación no es rentable como lo fue en el pasado, pues los gastos del mantenimiento y reparación del vehículo se han incrementado en un 15% o más. En tanto que se mantienen los precios de entrega del ripio, tierra amarilla y arena en USD 80, 25 y 80, respectivamente.

Mi alegría -dice- es que nunca he sufrido accidente de tránsito alguno, y estimula a los colegas choferes a conducir con precaución, respetando las normas y leyes de tránsito y manteniendo la atención al camino.

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